Boston y la Senda de la Libertad

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Boston es una preciosa ciudad al este de Estados Unidos, de fríos y nevados inviernos la cual cobra mucha vida en verano.

También es un lugar lleno de historia, aquí se sembró la semilla de la Revolución Americana que la llevó a su independencia de Gran Bretaña.

Para visitar los lugares más relevantes solo tenéis que seguir la Senda de la Libertad, que al igual que os contaba en mi post de Salem, está marcada con una línea roja en el suelo en la mayor parte de su recorrido.

Yo la empecé desde la línea de llegada de su famoso maratón, recordado por ser el primero en el que corrió una mujer, Katherine Switzer en 1967.

Desgraciadamente también por el grave incidente ocurrido en 2013.

Frente a la línea de llegada está la gran y preciosa biblioteca.

Delante se encuentra la plaza Copley, en la que algunos días hay mercado de verduras, y donde vive la bonita iglesia Trinity que contrasta con el rascacielos John Hancock.

Cerquita, siguiendo la calle Boylston está el Parque Público que, con su lago en el centro, luce precioso en verano.

Justo al otro lado, en la calle Beacon podréis tomar una copa en el bar que nos acompañó tantas horas y “donde todo el mundo conoce tu nombre” como dice la canción, seguro que ya sabéis cual es, sí, Cheers.

Tras tomar un agua fresquita volví al parque, donde me encontré algo que no había visto hasta entonces, una máquina de crema solar para que nos podamos servir todos los que pasamos por allí.

Seguí hasta llegar a la iglesia Park Street, que queda en una esquina del parque y es fácilmente reconocible por su campanario blanco.

Esa calle me llevó a Granary Burying Ground, cementerio donde dos de los Padres Fundadores están enterrados.

John Hancock, del que os hablé en mi post sobre Chicago.

Y Samuel Adams, primo del segundo presidente de EEUU y patriota involucrado en la Revolución Americana. A muchos les suena por la cerveza, yo no bebo así que no os puedo contar.

También están enterradas las víctimas de la Masacre de Boston, detonante de la dicha revolución.

Sucedió delante de la Vieja Casa de Estado.

Frente su balcón trasero se leería la Declaración de Independencia unos años más tarde.

A raíz de esos eventos se reunieron para organizar el Motín del Té en el lugar llamado Old South Meeting House.

Que era una iglesia utilizada para reuniones y donde también bautizaron a Benjamín Franklin, nombrado el primer americano y que nació en la calle Milk, que queda justo a la vuelta de la esquina.

Su casita se encontraba donde ahora se eleva este edificio negro.

Siguiendo nuestra senda roja pasé por el popular Mercado Quincy, lo adornan unas bonitas columnas en su entrada, es muy largo y sus lados exteriores están repletos de terrazas, ello le da mucha vida en verano.

Dentro encontré una sucursal de Magnolia Bakery, sí, la misma que la de NY, y no me pude resistir, así que me comí un red velvet muffin, delicioso.

 

Allí cerquita está Faneuil Hall, en reformas, así que solo destaca la estatua del señor Samuel Adams.

A unos metros está el Public Market, lo visité buscando Taza Chocolate. Fui hace unos años por mi cumpleaños y allí probé el mejor chocolate caliente del mundo entero. Mi gozo acabó en un pozo cuando vi que ya no estaba, lo que sí encontré fue una fuente de agua y así evitar tantas botellas de plástico.

En el final de nuestra senda roja, en la calle Salem, está la Vieja Iglesia del Norte, la más antigua de Boston y que todavía se mantiene en pie.

 

A mi regreso al hotel cogí un camino paralelo, Beacon Hill, donde se levanta majestuosa la nueva Casa de Estado.

Justo al lado de ella se encuentra el que fue el hogar de John Hanckok.

Crucé un puentecito sobre el lago, muy pintoresto y muy cuqui, la verdad es que este parque en verano está preciosísimo.

Siguiendo por mi camino paralelo entré en Newbury Street, la calle de tiendas por excelencia, lo que viene a ser la Quinta Avenida bostoniana.

A la mañana siguiente decidí aventurarme y hacer un Duck Tour, sí,  ese en el que saltas dentro de un vehículo anfibio y te lleva a ver la ciudad pasando por algunos de los lugares que ya os he mencionado.

Llega al rio y ¡entra en él! Es genial, y te da otra bonita y marítima  perspectiva de la ciudad. En verano es ideal y una experiencia muy divertida, os la recomiendo.

¿Recordáis que os hablé de la serie de Netflix “John Adams“? Pues después de verla muchos de estos lugares cobran más sentido.

Me gustaría hablaros del autor Noah Gordon y su libro “El médico”, en el que cuenta la historia de un chico que posee un don de curar y quiere aprender a hacerlo. En el siglo XI solo se podía acceder a tal educación si eras judío o musulmán, entonces entrabas en la madraza y aprendías con los mejores, como Avicena. Nuestro protagonista emprende el camino a tierras persas para convertirse en médico, por el camino aprende también a ser judío. Rob Cole será el primero de su saga, le seguirá “Chamán”, del que os hablé en mi post sobre Nashville. Una historia que no podrás dejar de leer, igual que no podréis dejar de admirar la bella Boston.

¡Felices viajes nómadas!

 

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