Roma. Jardines, pirámide y cerradura con sorpresa.

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Queridos nómadas, espero os estén gustando mis aventuras romanas. En esta ocasión cruzamos el alargado Circo Massimo y nos vamos al lado opuesto de donde están las termas, donde se encuentra la pequeña y sencilla iglesia Santa María in Cosmedín.

Es una basílica menor que está ubicada en la piazza della Bocca della Verità, sí, recordáis bien, es su porche está la escultura del mismo nombre en forma de cara, y tiene además el campanario más alto de la Edad Media en Roma.

En el s. VII la llamaron Escuela Griega hasta que el papa Adriano I la reconstruyó y le dio el nombre que tiene hoy el día. Su estilo es románico.

En sus entresijos está la cripta de Adriano.

Antes de llegar a ella encontré otra iglesia, lo se, es sorprendente; me pareció muy bonita y os la menciono para que no os confundáis si queréis visitar Santa Maria in Cosmedin.

Se llama Santa Anastasia al Palatino, se construyó en el siglo III y es muy cuqui ¿verdad?

A unos metros, en la misma acera de Santa María podréis ver otro arco de triunfo, el arco de Jano, nosotros lo vimos al coger ese camino para llegar al teatro Marcello y al Portico d’Ottavia, era de noche y nos íbamos al ghetto a cenar.

Para el paseo de hoy nos iremos hacia el otro lado, vamos a cruzar la gran avenida y subir una pequeña cuesta, ¿recordáis que Roma está construida sobre siete colinas? esta es una de ellas, el Aventino, en él se encuentra el bello Jardín de los Naranjos, o el Giardino degli Aranci, no quedan muchos, pero no deja que el lugar sea uno de mis favoritos en la ciudad.

Se puede una sentar a leer tranquilamente bajo los pinos, o a descansar en pleno verano tras caminar horas sobre las adoquinadas calles, en muchas ocasiones hay un músico tocando y amenizando las horas que pasan, simplemente maravilloso para los sentidos. 

Podréis gozar de uno de los mejores miradores de Roma, donde asoma la cúpula del Vaticano o el encantador barrio del Trastevere bañado por el río Tíber.

Desde allí caminé un poco más cuesta arriba ¿me seguís? Valdrá la pena, os voy a enseñar uno de los secretos de Roma. Llegareis a una gran puerta en la Piazza di Cavalieri di Malta. Os parecerá que no hay mucho que ver, y os daréis cuenta que hay una cola frente a ella, ¿para qué?, os preguntareis.

Para mirar a través de la cerradura de esta gran puerta, que pertenece a la embajada del Priorato de Malta.

¿Qué misterio alberga ese pequeña y redonda mirilla? La cúpula de San Pedro bajo una herradura de cipreses, sí nómadas, y yo me preguntó quien pensó en como colocar todas estos elementos de tal forma que se vieran tan idílicos y mágicos, a través de un pequeño agujero, ¡qué bien calculado!

Desde allí, todavía con la boca abierta, caminé cuesta abajo, fui a dar con una especie de rotonda donde se asienta una ruina y al lado hay una gran pirámide. La Porta di San Paolo era parte de una fortificación que edificó el emperador Aurelio, quien dejó la pirámide dentro de ella para que no fuera destruida.

La pirámide mausoleo de Cestio fue erigida entre los siglos 18-12 a.C para el magistrado romano Cayo Cestio y se encuentra hoy en día dentro del cementerio protestante, o no cristiano, también llamado de extranjeros.

La verdad es que es muy bonito y pequeño, allí se encuentran poetas como Shelley Shelley o Augusto Von Goethe.

Y mas cercana a la pirámide encontré la tumba del poeta John Keats, para una filóloga como yo fue bastante emocionante.

No es el el único lugar donde he encontrado su huella, en la Piazza Espagna, justo en la esquina que está junto a la escalinata se encuentra la Casa Keats-Shelley.

La basílica con la que empecé mi relato de hoy me recordó un libro que leí hace ya bastante tiempo, “El último catón” de Matilde Asensi. En él hay una prueba que sucede dentro de esta basílica. Se trata de una novela de ficción en la que la autora entremezcla mucha historia, al igual que personajes ficticios con personajes reales. Una narración llena de enigmas y un asesinato que desencadenará la investigación de la desaparición de algunas reliquias de la Vera Cruz, ¿recordáis que os contaba que siete de ellas viven en una de las basílicas mayores? La Divina Comedia de Dante será una de las guías para descubrir las siete ciudades que han cometido los siete pecados capitales, entre ellas la soberbia Roma.

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