En un soleado día de verano salgo a pasear por la plaza Copley y decido entrar en el Fairmont Copley Plaza, un hotel con un pasillo precioso, adornado con mosaicos en sus suelos de una elegancia atemporal. Su cafetería-restaurante invita a sentarse a leer, con un té servido en una taza bonita… pura elegancia.

Cerquita, el paseo por el Boston Common es agradable y lleno de vida. Allí me encuentro con una escultura muy tierna llamada Make Way for Ducklings, que representa a una familia de patitos cruzando el parque… inevitablemente me recuerda a los patitos del hotel Peabody de Memphis. También hay placas y monumentos que evocan momentos clave de la historia americana, como la independencia que empezó a gestarse en esta ciudad.
Desde el parque se ve la Massachusetts State House, con su cúpula dorada brillando al sol. Tras ella se encuentra el barrio de Beacon Hill, uno de los más pintorescos de Boston, con sus bonitas casas victorianas que en primavera se llenan de flores y cestas colgantes. Su calle más popular es la empedrada Acorn Street, probablemente una de las más fotografiadas de Estados Unidos.

Este barrio da nombre a la preciosa librería-café Beacon Hill Books & Cafe. Tres plantas de libros en un entorno tan cuqui… las paredes de un azul suave, casi de cuento. La tercera planta, dedicada a los niños, tiene incluso un pequeño trenecito que recorre la parte alta de las paredes. El café, con sus jarras de agua, la chimenea y un pequeño patio donde tomar el aire mientras desayunas, invita a quedarse mucho más de lo previsto.

Al otro lado del parque se encuentra Brattle Book Shop, una de las librerías más antiguas de Estados Unidos. Su exterior es pintoresco, con un gran lápiz amarillo como símbolo. En el callejón lateral exponen estanterías llenas de libros al aire libre, perfectas para curiosear y encontrar algún pequeño tesoro.

En una de las calles principales y de compras de la ciudad, Newbury Street, vive Trident Booksellers & Cafe. Sí, otro lugar para descubrir joyas literarias, acompañado de un café donde sirven desayunos completos: tofu revuelto, tostadas y un chocolate caliente que es el mejor compañero de un buen libro.

En la plaza Norte se encuentra la Paul Revere House, parte del recorrido histórico de la ciudad marcado por la famosa línea roja del Freedom Trail. Esta casa, construida en 1680, es el único ejemplo de arquitectura del siglo XVII que se conserva en el centro de Boston. Paul Revere, platero de profesión, la compró en 1770 (no en 1800) y se mudó allí con su familia. Es conocido por su famosa “cabalgada de medianoche” en 1775, cuando recorrió la ciudad alertando de la llegada de las tropas británicas con el aviso: “The British are coming!”, convirtiéndose en una figura clave en el inicio de la Revolución Americana.

El vecindario es North End, la pequeña Italia y el barrio más antiguo de la ciudad, donde se establecieron los primeros colonos. Allí también se encuentra la Old North Church, iglesia episcopal construida en 1723 y la más antigua de Boston que sigue en pie. Desde su campanario se encendieron las famosas señales con linternas que avisaban del avance británico.
De regreso paso por I AM Books, una librería que ofrece una gran selección tanto en su interior como en el exterior. Eso es el verano en Boston: libros por doquier.

En la avenida de la Commonwealth Avenue Mall encontramos varias estatuas que conmemoran personajes y momentos importantes de la historia de la ciudad. Entre ellos, Abigail Adams, esposa del segundo presidente y su principal consejera; Phillis Wheatley, la primera escritora afroamericana en publicar un libro de poesía —su nombre proviene del barco que la trajo y su apellido de la familia que la compró y la educó—; y Lucy Stone, aclamada oradora, abolicionista y figura clave del movimiento sufragista.
NOTA LITERARIA
Y en este paseo nos acompaña Summer (Estío), de Edith Wharton, una escritora que, aunque nacida en Nueva York, mantuvo una estrecha relación con Massachusetts. Fue en la serena región de The Berkshires donde encontró refugio y creó algunas de sus obras, rodeada de esos paisajes de colinas suaves y veranos pausados que también laten en esta novela.
En Estío, seguimos a Charity Royall, una joven de un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra cuya vida cambia con la llegada de un forastero. A lo largo de un verano intenso, se despliega una historia de despertar, deseo y decisiones que marcan el paso a la madurez. Como Boston, sus páginas combinan historia y emoción contenida, tradición y cambio.
Y tal vez sea esa misma sensación —la de un verano suspendido en el tiempo— la que uno se lleva al recorrer la ciudad: una belleza serena y discreta.
